domingo, 5 de julio de 2009

REDENCION DEL CAOS

Nuestra redención esta en la sombra que permanece inconclusa sobre el muro de contención en las ciudades. Nuestra identidad se resume en un parlamento breve de extensión subversiva, de natural esencia contranatural.

El paradero de este proyecto objeta la necesidad interrumpida por el desconsuelo, concreta en la orilla la premonición de un estallido pendiente. Su vacío extremo responde al carácter sublime de una lucha dispersa. Somos pobladores del escenario único de la emoción y la emoción predica, las emociones no tienen tiempo, por lo tanto carecen de vigencia o contemporaneidad.

Las emociones se mantienen bajo la influencia generacional del teatro que hoy responde al olvido. Se paraliza agudo como un contenedor de pasiones resguardadas por la sujeción. Se potencia y erige su poderío en la resistencia. Resistencia que detonara la colectividad de un movimiento en espera engrandecida de su estallido: El extremo es la convención de nuestros polos opuestos. El vacío es la grandeza inimaginable de la revancha tramada palmo a palmo contra el olvido, no por la victoria del aplauso furtivo, por la vida del teatro en las calles de un continente.

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